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miércoles, 22 de octubre de 2014

Se alonga la vida

Artenara es abrupta desde la Punta de Las Arenas hasta el Alto de Los Moriscos, una característica que convierte muchos de sus rincones en auténticos refugios para la vida. Repisas, grietas y cabucos, que el hombre y sus consecuencias apenas han alterado, acogen a plantas y animales únicos en el planeta que subsisten ajenos a las infinitas amenazas derivadas de la presencia humana pero en condiciones que los sitúan bajo la amenazadora sombra de la extinción.

Estos andenes guardan algunos de los retales mas biodeversos de Gran Canaria
Como si de una escalera se tratase, Andén Verde comunica las rubias arenas de la costa y la montaña de Tirma. Un acantilado marino que corta la respiración, una isla vertical, un santuario de vida. Un rincón grande y mágico de Artenara.