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sábado, 24 de octubre de 2015

Perinqué

Todo se vuelve curioso cuando nos interesamos por la vida de este animal.
El perenquén, peringuel, peninqué... (Tarentola boettgeri) es un pequeño reptil perteneciente a la familia de los gecónidos, que se distingue de otras por la capacidad de sus miembros para emitir sonidos especielmente intensos y, en la mayoría de los casos, por la presencia de almohadillas en las plantas de las patas. Características que dan lugar a los hábitos que los han hecho tan populares.
El perenquén de Boettger es uno de los tres reptiles nativos de Gran Canaria
La distribución natural del perenquén de Boetgger deja patidifuso a cualquiera. Se encuentra en las islas Salvajes, en el Hierro y Gran Canaria, para las que en cada caso se considera una subespecie distinta. Resulta asombroso como la misma especie ha llegado a lugares tan distantes, y más, cuando en islas intermedias vive el perenquén de Delalande, del que es muy complicado distinguirlo a simple vista.
Actualmente, debido al intenso tráfico de mercancías y su costumbre de emplear como escondite cualquier bulto, es muy probable que haya colonizado otras islas y regiones de los contientes africano y europeo.
De su biología hay aspectos que resultan especialmente llamativos, por ejemplo, la voracidad con la que se alimenta de pequeños invertebrados -una dieta que le ha servido para ganarse el cariño de muchos maúros- o los misteriosos chirridos con los que se comunican en medio de la noche.
Un saurio peculiar, otro tesoro grancanario.

viernes, 23 de octubre de 2015

Azaenegue

La pequeña cordillera que conforma el macizo de Azaenegue o Altavista es la frontera pétrea que pone freno al alisio en el noroeste grancanario. Así pues, estas montañas tienen dos caras, una fresca y estacionalmente húmeda, las otra seca y bajo la influencia de un clima más sureño.
Para algunas especies, los risco de Azaenegue son el fortín donde agarrarse a la supervivencia.
Características que permiten convivir en esta divisoria a animales y plantas de uno y otro lado, de sur y norte. También aquí, es el pinar canario quien mejor ha sabido colonizar una geología salvaje que determina la vida de todos los presentes. Unas pocas sabinas, que tuvieron la suerte de germinar donde no llega el hacha, y pequeños rodales de brezos, son la mejor seña de que aquí se mezclan dos “mundos”.
Azaenegue es una buena atalaya desde donde asomarse a contemplar la región más natural de Gran Canaria. Tamadaba, Tirma y La Caldera componen un entorno indescriptible.
Deben ser muchas las especies que quedan por descubrir, ya que la abrupta orografía no lo pone fácil, y no pocas las que se conocen.
La siempreviva de la caldera, la mosquera del sur o la dama fina son destacables por tratarse de plantas exclusivas de la isla y de las que existen pocas poblaciones. Pero son cientos las que crecen en el macizo, retamas amarilllas, escobones, jarones, jaguarzos, tajinastes, bejeques o corazoncillos, por citar varias de las más representativas.
Picapinos, aguilillas, cernícalos y cuervos le ponen sonido a este pinar, mientras que queseros, camineros, pechuguitas y canarios le aportan mucho ritmo con su incesante actividad. El gavilán, aunque escaso, menudea zonas como la Hoya del Laurel, y el pinzón azul, igual que ocurre en Tamadaba, es visitante accidental.
La mancha roja del píleo le delata, se trata de un pollo de picapinos.
En la vertiente sur se desarrolla un pinar más abierto y soledo, y eso lo aprovechan los lagartos de Gran Canaria, que en algunos morretes cuentan con buenas poblaciones. El perenquén es ocupa entre las fisuras de las cortezas, y curiosamente en estos lugares adoptan colores muy oscuros. Por otro lado, el murciélago montañero resulta muy común durante los anocheceres de los meses más cálidos, revoloteando en abundancia sobre algunas degolladas.
La mariposa Vanesa de Canarias, la pimelia del pinar, o los caracoles del género Hemicycla son algunos de los invertebrados más frecuentes; y en los tabaibales amargos es posible encontrar al cigarrón palo.
Un paseo por la crestería de este macizo es una experiencia única, donde contemplar escenas singulares entre seres de lo más interesante y en medio de un pinar milenario hermanado con una geología espectacular.