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domingo, 1 de enero de 2017

Barranco Grande

Delimitando hacia el oeste la Meseta Central -donde se elevan los picos más altos de Gran Canaria-, se dibuja la cabecera de la mayor cuenca hidrográfica en las islas, La Caldera.
Al mismo tiempo, ésta se divide en tres subcuencas principales que tienen su origen en las hoyas de La Culata, Timagada y El Juncal. El Barranco Grande es el cauce que reúne el agua de la primera de las tres

Roques, diques, mesas y un sinfín de formaciones geológicas salpican La Caldera
En su discurrir hacia la playa de La Aldea (donde desemboca) esta “herida”, por donde poco a poco y durante millones de años se ha ido desintegrando parte de la isla, ofrece espacios naturales de una belleza salvaje y exótica. Este gran tajo atraviesa las entrañas del gran volcán que dio origen al principal volumen de la isla, dejando al descubierto parte de la que fuera su cámara magmática (que viene definida por las sienitas) y el extraordinario sistema cónico de diques. También es la arteria por donde lentamente van circulando hacia el Atlántico los materiales procedentes del estratovolcán Roque Nublo –el protagonista del segundo periodo eruptivo- . En definitiva, se trata de un lugar que muestra las cicatrices de gran parte de la historia geológica de la isla.

Palmerales, saucedas y tarajales son las formaciones vegetales más vinculadas a su cauce. En algunos tramos crecen masas bien conservadas que conforman rincones espectaculares, como el palmeral de Acusa Seca o el bosquete de tarajales bajo el Llano del Don,  y en ellos se refugia una gran variedad de animales. Entre muchos más, lechuzas, cernícalos, alcairones, palmeros, alpispas, murciélagos montañeros… La presa del Parralillo es frecuentada durante casi todo el año por garcetas, garzas reales, fochas, pollas de agua, chorlitejos chicos, andarríos o gaviotas patiamarillas, y muy ocasionalmente, ha sido visitada por otras especies raras en esta zona, por ejemplo, el guincho o la cigüeña negra. En cualquier caso, es un punto de interés para los ornitólogos.

Sus laderas y riscos también atesoran una biodiversidad grandiosa, entre la que se pueden destacar plantas como la col de risco (Crambe scoparia), la dama (Parolinia filifolia), cerraja (Prenanthes pendula) o rosalito (Dendriopoterium pullidoi),todas endemismos insulares relativamente escasos.

Sin duda, especialmente durante la temporada de lluvias mientras el agua corre por el cauce, merece la pena acercarse a disfrutar de estos paisajes, ya que despiertan sensaciones muy positivas y pueden transportar a tiempos en los que la naturaleza grancanaria no padecía la presencia humana

sábado, 24 de diciembre de 2016

Los Viejos de Las Arenas

Tallos retorcidos por los giros estacionales del sol, marcados por severas sequías, heridos por el paso de desaprensivos y la cornamenta de cabras cimarronas, raíces desnudadas por el alisio. Volúmenes centenarios. La viva imagen de la resitencia, esculturas que solo están al alcance de la más grande de los artistas.

Al parecer, el nombre genérico del cardón y sus parientes se debe a Euphorbus, médico del Rey Juba ii y una de las primeras personas en prestar atención a este grupo de plantas
Se cuentan muy pocos, pero ahí están, para alegrar a quién los mira, para acoger y criar las nuevas generaciones de alcairones, para alojar a escarabajos endémicos de largos "cuernos", para servir una atalaya a cernícalos y camineros, para ofrecer su néctar a abejas y a hormigas, para ceder su savia al sabio...

Son los Viejos de Las Arenas.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Nómadas en aprietos

Que nuestra manera de gestionar el territorio es egoísta y perjudicial para muchas otras especies es un secreto a voces.

Que la forma en que trazamos líneas imaginarias para diferenciar entre espacios protegidos y desprotegidos es absurda e ineficaz de cara a la conservación de los ecosistemas, es una evidencia.

El petrel de Bulwer es una de las aves oceánicas que crían en Gran Canaria
Que millones de aves que vuelan temporada tras temporada entre distantes regiones del planeta -en lo que representa una de las formas de vida más interesantes y maravillosas- viven un momento trágico, es una realidad.

El hábitat de las aves migratorias es casi infinito, y nosotros pocas veces lo tenemos en consideración, año tras año, miles de estos animales regresan a sus lugares de descanso o reproducción y se encuentran con la peor de las sorpresas.

En Artenara hay lugares de mucha importancia para este grupo de aves, es nuestro deber conocerlos y conservarlos para que lo sigan siendo por mucho tiempo.

Artenara, escuela de naturalistas

Desde el pasado mes de octubre, y durante lo que resta de curso, en colaboración con el Ayuntamiento de Artenara, desarrollamos en el CEIP del municipio un conjunto de actividades con las que se pretende enseñar a los niños el enorme patrimonio natural que les rodea a través de la exploración y la investigación.

De expedición en el pinar del Llano Alto
La idea tiene como principal objetivo que los niños entiendan el valor inmenso de los espacios naturales insulares, así, mediante ocho talleres se acercarán a algunos de los aspectos más curiosos de la vegetación, flora y fauna nativa.

El vínculo de los vecinos de la cumbre con su entorno ha sido y sigue siendo muy intenso; ahora surgen nuevas oportunidades que estos jóvenes pueden aprovechar. La educación ambiental, la investigación aplicada a la conservación o el ecoturismo son campos que crecen con fuerza y demandan profesionales cualificados, y es verdaderamente importante que los jóvenes conozcan esa puerta y tengan herramientas para abrirla.

Las actividades son prácticas y divertidas, la primera de ellas trató sobre los cantos y reclamos de las aves del municipio. Con vídeos, fotos y grabaciones conocieron aspectos básicos de la comunicación y jugaron a reconocer las especies más comunes gracias a los sonidos que emiten. Las próximas que se plantean, pretenden hacerlos sentir grandes exploradores e investigadores mientras estudian el comportamiento y las relaciones entre las plantas y animales de la zona.

viernes, 12 de febrero de 2016

Punta de Las Arenas

Pocas veces en un espacio tan reducido se da una variedad tan grande. Playas de callaos, arena negra de origen volcánico, y arena rubia orgánica tienen su lugar en este pequeño saliente que supone casi toda la línea costera de Artenara.
Punta de Las Arenas. Artenara es naturaleza.
Las Arenas sigue siendo un espacio natural poco conocido donde posiblemente viven especies no conocidas para la ciencia.
La franja intermareal, bajo la constante influencia de las aguas bravas propias de este litoral, constituye un buen lugar para el asentamiento de invertebrados marinos que, al mismo tiempo, sirven temporalmente de alimento a buen número de aves limícolas.
En primera línea, adaptada a la maresía y el fuerte e insistente viento, crece la vegetación halófila, constituida casi en exclusiva por endemismos canarios como, por ejemplo, siemprevivas, tomillos o uvillas. Mientras que , al pie del Andén Verde, ligadas al sustrato arenoso de una playa levantada y fósil viven viejas toldas, tabaibas dulces y cardones acompañados de muchas otras plantas propias del matorral costero (cardoncillos, melosillas, salados, espinos, veroles,…) que ofrecen cobijo y comida a una enorme variedad de animales.
Pardela cenicienta. Artenara es naturaleza.
Los barranquillos que surcan la playa levantada son lugar de cría para pardelas y posiblemente otras aves oceánicas.
Dentro del espectacular grupo de los invertebrados destaca la pimelia de las Arenas, un coleóptero que hasta la fecha solo se ha encontrado en esta playa. Entre las aves tienen especial protagonismo currucas tomilleras, camineros, alcaudones, alcaravanes y pardelas cenicientas, una especie oceánica que sigue encontrando aquí un lugar tranquilo donde reproducirse. Además, es posible que en este entorno críen petreles y paíños.


El murciélago montañero es el único mamífero presente en el lugar de forma natural. Y los tres reptiles endémicos de la isla, el perenquén de Boetgger, el lagarto y la lisa de Gran Canaria, también hacen de este paraje su casa.
Por otro lado, y por raro que pueda parecer, son varios los hongos que se hacen visibles entre las arenas rubias durante el periodo de lluvias.

sábado, 24 de octubre de 2015

Perinqué

Todo se vuelve curioso cuando nos interesamos por la vida de este animal.
El perenquén, peringuel, peninqué... (Tarentola boettgeri) es un pequeño reptil perteneciente a la familia de los gecónidos, que se distingue de otras por la capacidad de sus miembros para emitir sonidos especielmente intensos y, en la mayoría de los casos, por la presencia de almohadillas en las plantas de las patas. Características que dan lugar a los hábitos que los han hecho tan populares.
El perenquén de Boettger es uno de los tres reptiles nativos de Gran Canaria
La distribución natural del perenquén de Boetgger deja patidifuso a cualquiera. Se encuentra en las islas Salvajes, en el Hierro y Gran Canaria, para las que en cada caso se considera una subespecie distinta. Resulta asombroso como la misma especie ha llegado a lugares tan distantes, y más, cuando en islas intermedias vive el perenquén de Delalande, del que es muy complicado distinguirlo a simple vista.
Actualmente, debido al intenso tráfico de mercancías y su costumbre de emplear como escondite cualquier bulto, es muy probable que haya colonizado otras islas y regiones de los contientes africano y europeo.
De su biología hay aspectos que resultan especialmente llamativos, por ejemplo, la voracidad con la que se alimenta de pequeños invertebrados -una dieta que le ha servido para ganarse el cariño de muchos maúros- o los misteriosos chirridos con los que se comunican en medio de la noche.
Un saurio peculiar, otro tesoro grancanario.

viernes, 23 de octubre de 2015

Azaenegue

La pequeña cordillera que conforma el macizo de Azaenegue o Altavista es la frontera pétrea que pone freno al alisio en el noroeste grancanario. Así pues, estas montañas tienen dos caras, una fresca y estacionalmente húmeda, las otra seca y bajo la influencia de un clima más sureño.
Para algunas especies, los risco de Azaenegue son el fortín donde agarrarse a la supervivencia.
Características que permiten convivir en esta divisoria a animales y plantas de uno y otro lado, de sur y norte. También aquí, es el pinar canario quien mejor ha sabido colonizar una geología salvaje que determina la vida de todos los presentes. Unas pocas sabinas, que tuvieron la suerte de germinar donde no llega el hacha, y pequeños rodales de brezos, son la mejor seña de que aquí se mezclan dos “mundos”.
Azaenegue es una buena atalaya desde donde asomarse a contemplar la región más natural de Gran Canaria. Tamadaba, Tirma y La Caldera componen un entorno indescriptible.
Deben ser muchas las especies que quedan por descubrir, ya que la abrupta orografía no lo pone fácil, y no pocas las que se conocen.
La siempreviva de la caldera, la mosquera del sur o la dama fina son destacables por tratarse de plantas exclusivas de la isla y de las que existen pocas poblaciones. Pero son cientos las que crecen en el macizo, retamas amarilllas, escobones, jarones, jaguarzos, tajinastes, bejeques o corazoncillos, por citar varias de las más representativas.
Picapinos, aguilillas, cernícalos y cuervos le ponen sonido a este pinar, mientras que queseros, camineros, pechuguitas y canarios le aportan mucho ritmo con su incesante actividad. El gavilán, aunque escaso, menudea zonas como la Hoya del Laurel, y el pinzón azul, igual que ocurre en Tamadaba, es visitante accidental.
La mancha roja del píleo le delata, se trata de un pollo de picapinos.
En la vertiente sur se desarrolla un pinar más abierto y soledo, y eso lo aprovechan los lagartos de Gran Canaria, que en algunos morretes cuentan con buenas poblaciones. El perenquén es ocupa entre las fisuras de las cortezas, y curiosamente en estos lugares adoptan colores muy oscuros. Por otro lado, el murciélago montañero resulta muy común durante los anocheceres de los meses más cálidos, revoloteando en abundancia sobre algunas degolladas.
La mariposa Vanesa de Canarias, la pimelia del pinar, o los caracoles del género Hemicycla son algunos de los invertebrados más frecuentes; y en los tabaibales amargos es posible encontrar al cigarrón palo.
Un paseo por la crestería de este macizo es una experiencia única, donde contemplar escenas singulares entre seres de lo más interesante y en medio de un pinar milenario hermanado con una geología espectacular.