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miércoles, 18 de junio de 2014

Con o sin nombre

Resulta paradójico que en un momento de grandes avances tecnológicos que permiten analizar la biología de los seres vivos desde miradores nunca antes pisados, las dudas crecen a la hora de definir la palabra especie o de clasificar a animales, plantas y hongos. 

La explicación es bien sencilla, y es que cuanto más conocimiento acumulamos, más nos acercamos a la complejidad de las cosas. En la naturaleza no todo es blanco o negro, la escala de colores es infinita, y si nos referimos a los seres que evolucionan en una isla oceánica todo se siente maravillosamente complejo. 

En el borde de La Caldera, un cardo de risco (Carlina sp.) una de esas plantas que ofrece variedad para aturullar a cualquiera.
Cuando una planta llega hasta una de las playas canarias y empieza a reproducirse en distintos ambientes en lugares muy cercanos o cuando un animal aterriza, de la manera que sea, y evoluciona lejos de sus parientes continentales durante milenios, la variedad de formas se multiplica de una manera que hasta ahora solo podemos calificar de milagrosa. Encontrar el límite entre lo que es una especie y lo que no, cada vez genera más polémica y más preguntas.

Lo evidente es que en este planeta, misteriosamente vivo, todo cambia continuamente, y es posible que más rápido de lo que se venía creyendo hasta ahora. Sea como sea, somos unos privilegiados que podemos disfrutar de LA VIDA, con nombre científico o sin nombre.

1 comentario:

  1. Excelente trabajo fotográfico e informativo, sin duda alguna te dedicas con mucha pasión al conocimiento de las riquezas naturales y culturales de Artenara. Éxito en tu loable labor.

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