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lunes, 30 de diciembre de 2013

La paradoja del ratón jocicudo

Este curioso animal, al que los viejos de la cumbre llaman ratón jocicudo por lo alargado de su nariz, fue erróneamente considerado un endemismo grancanario durante algunos años. 

Algunos viejos de la cumbre aseguran que ya sus padres lo conocian.
Primero fue descrito como una especie exclusiva del monteverde de la isla, la musaraña de Osorio, pero posteriormente un estudio genético permitió descubrir que llegó a las islas hace relativamente poco y seguramente de la mano del hombre. Por tanto, estamos hablando de la misma especie que vive en el continente europeo y en el norte de África, Crocidura russula.

Las musarañas son uno de los mamíferos más pequeños del planeta. Tienen un metabolismo muy rápido que les obliga a pasar el día en busca de alimento, principalmente invertebrados (aunque se ha comprobado que son capaces de capturar pequeñas lagartijas y perenquenes). Y hoy en día constituyen un elemento más en la dieta de muchas rapaces.

Resulta muy llamativa la caravana que organizan nada mas nacer crías y madre. Se muerden la cola unas a otras para desplazarse sin que ninguna pueda desorientarse.

Las crías nacen con los ojos cerrados y desprovistas de pelo.
En Artenara lo podemos encontrar prácticamente en cualquier lugar de las medianías y las cumbres orientadas al norte. En medio de núcleos poblados o en los sitios más remotos.

Éste es un claro ejemplo de lo complejo que puede ser diferenciar actualmente especies nativas de otras introducidas por el hombre, debido al tráfico masivo,incontrolado e irresponsable de animales y plantas.

Un pequeño mamífero que pasó de ser considerado un valioso patrimonio exclusivo de Gran Canaria a un potencial invasor que, posiblemente, esté provocando cambios en las poblaciones de algunos invertebrados endémicos.

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